Hasta siempre, ciclismo (IV)

El último protagonista de nuestro serial “Hasta siempre, ciclismo” era el palentino Marcos Rojo, que dejaba el Burgos-BH con 24 años en busca de nuevos objetivos. Dispuesto también a luchar por un nuevo sueño dejaba Andrew Talansky el ciclismo profesional. Habiendo competido en natación y atletismo antes de pasarse al ciclismo en ruta, el estadounidense del Cannondale-Drapac decidía, con 28 años, anunciar su retirada; cambiar la bici de carretera por el triatlon. Encarar un exigente reto, “la prueba definitiva para la mente y el cuerpo”. El ironman.

Como ciclista, su nombre empezó a sonar en 2010 tras quedar segundo en el Tour del Porvenir, sólo superado por Nairo Quintana. Su séptimo puesto en la Vuelta a España de 2012 y el décimo lugar en el Tour un año después, constataron la calidad de aquel joven que tiempo atrás había abandonado su Miami natal para conocer el ciclismo del Viejo Continente. Una etapa en París-Niza, el campeonato nacional contra el crono, o un quinto lugar en la Vuelta a España de 2016 son otras actuaciones destacadas de Andrew Talansky, que en el pasado Tour de California festejaba su última victoria como profesional.

No obstante, su triunfo más recordado le llegaría en junio de 2014. En el corazón de los Alpes franceses, su fuerza y un inteligente movimiento táctico le auparon a la victoria final del Critérium del Dauphiné; una carrera liderada en los días previos por Froome y Contador, preludio de duelos venideros. A partir de aquel triunfo, el joven Andy empezó a ser visto en Estados Unidos como la nueva perla del ciclismo norteamericano, designado para subir al cajón de la más prestigiosa competición, el Tour de Francia.

En aquel Dauphiné de 2014 que acabó ganando, Andrew Talansky no estaba solo camino a Courchevel. 22 corredores le acompañaban en la fuga que le terminó aupando a la victoria final. Uno de ellos era Jurgen Van Den Broeck, también retirado en 2017, y a la postre tercero en la clasificación general. Nadie queda ya de aquel pódium, pues el tercer hombre que acompañó a Talansky y Van Den Broeck durante la entrega de trofeos no fue otro que Alberto Contador.

Resistente en las montañas, consistente en la contrarreloj. El corredor del LottoNL-Jumbo puede presumir de haber acabado entre los diez primeros en las tres Grandes Vueltas. Su mejor clasificación le llegaría en el Tour de 2012, año en que sólo Wiggins, Froome y Nibali fueron superiores a él. Dos años antes, Jurgen había sido quinto en la ronda gala. No obstante, la ulterior descalificación de Contador y Menchov le ascendería oficialmente a la tercera plaza de aquel Tour de controvertido palmarés.

Aunque fue el US Postal la formación con que pasó a profesionales, Van Den Broeck comenzó a forjarse como ciclista en el filial del actual QuickStep Floors. Y allí, en la cantera de la formación azul, se siguen esculpiendo cada año jóvenes talentos mientras en el equipo profesional brillan corredores que, ya consagrados, nutren de victorias el palmarés de una de las escuadras más exitosas del pelotón. Mas no hay éxito sin trabajo, ni líder sin gregarios.

Lo sabe bien Martin Velits, hombre de equipo que llegó a dicha formación en 2012 y que deja ahora la bicicleta, tras once temporadas en la élite. En 2010, año en que su gemelo Peter se hacía con la segunda plaza de la Vuelta a España, Martin cosechaba sus dos únicas victorias como profesional. Lo conseguía proclamándose doble campeón nacional, en contrarreloj y ruta, antes de que la dinastía Sagan comenzara a monopolizar el palmarés del campeonato eslovaco.

A la misma edad que Velits, con 32 años, deja también el ciclismo Cédric Pineau, del FDJ. Profesional desde 2006, el francés procede igualmente de estirpe ciclista. Y es que su padre, Franck Pineau, llegó a correr en el recordado Reynolds, siendo compañero de escuadra del insigne Miguel Induráin.


Imagen destacada: B. Papon/ASO

Sprint Final, Virginia Barriuso (@Vicki_BT)

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