Hasta siempre, ciclismo (III)

Tras dejar atrás las retiradas de dos leyendas como Tom Boonen o Alberto Contador en una primera entrega y las de varios italianos en la segunda, hoy llega la tercera parte del serial “Hasta siempre, ciclismo”. Lo hacemos con un compañero del último protagonista en esta larga lista, Manuel Quinziato.  Del BMC se despide también otro veterano, un hombre de equipo con más de 40 Monumentos recorridos a sus espaldas. Se trata de Martin Elmiger, rodador suizo de 39 años. Cuatro campeonatos nacionales en ruta, un Tour de Limousin, Los Cuatro Días de Dunkerque o el Tour Down Under de 2007 son los logros más destacados de su dilatada carrera.

Experiencia, veteranía, entrega al equipo. De tales cualidades sabe, y mucho, Ángel Vicioso. “Cada victoria de Purito la sentía como propia”, reconocía el aragonés durante el anuncio de su retirada, flanqueado por Ángel Edo y Joaquim Rodríguez, sus hermanos, amigos, sus ángeles de la guarda.

Corría el año 99. No había comenzado el nuevo mileno, y Vicioso se estrenaba como ciclista profesional en el Kelme de Álvaro Pino y Vicente Belda. En aquel entonces, el pelotón español vestía colores diferentes, con la formación alicantina y el equipo ONCE siendo antagonistas y animadores en incontables carreras. En el mítico ONCE terminó recalando el aragonés durante cuatro temporadas. Allí se forjaría su relación con Purito. Y allí, bajo las órdenes de Manolo Saiz, empezaría también a dotar a su palmarés de triunfos de calidad en competiciones como la Vuelta al País Vasco o la Volta a Catalunya.

Pasados los años, le llegaría en el Giro de 2011 su victoria más importante. Enfundado en el maillot del Androni Giocattoli se impuso en la tercera etapa de la corsa rosa. Días después, tanto Alberto Contador como Paolo Tiralongo conseguían levantar también los brazos en suelo italiano.

Un año más tarde, Joaquim Rodríguez facilitaría el regreso del aragonés a la primera división del ciclismo mundial mediante su incorporación al Katusha. Pasados tres cursos, Ángel Vicioso conseguía imponerse en el Gran Premio Miguel Induráin; su única victoria en la formación rusa, la última de su trayectoria profesional. En su apreciada Estella, donde ya había triunfado en el pasado, volvió al fin a paladear el sabor del triunfo propio; y a olvidar por un momento la triple fractura de fémur que a punto había estado de alejarlo por siempre de la bici meses atrás.

Finalmente, y con Purito ya “jubilado”, un atropello el pasado mes de julio hizo madurar en Ángel la idea de colgar la bicicleta. Sería durante la clausura de la temporada en China cuando el aragonés luciría, orgulloso, su último dorsal. Otros dos corredores españoles decidían retirarse del ciclismo tiempo antes, en plena primavera. Deportistas jóvenes y de futuro, que prefirieron tomar otro camino cuando perdieron la ilusión por pedalear.

En el mes de abril, Imanol Estévez hacía pública su decisión de cambiar el ciclismo por la aviación. El Euskadi Basque Country-Murias se quedaba así sin el corredor que había estrenado el palmarés de la formación vasca, con una significativa victoria en la Vuelta al Alentejo. Nacido en enero del 93, al igual que Imanol, Marcos Rojo también decidía despedirse del ciclismo mediada la primavera. Habían transcurrido tan solo 5 meses desde su debut como profesional con el Burgos-BH, y la falta de motivación le empujaba a abandonar prematuramente el mundo de la bicicleta. Había llegado el momento de perseguir nuevas ambiciones.

Imagen destacada:BMC

Sprint Final, Virginia Barriuso (@Vicki_BT)

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