Hasta siempre, ciclismo (II)

Hace aproximadamente 48 horas, dejábamos la primera parte de este serial “Hasta siempre, ciclismo” en el que repasamos las retiradas de este año. Nuestro último protagonista era Haimar Zubeldia, y con un coetáneo suyo seguimos.  Nacido en el 77, Paolo Tiralongo no sólo comparte quinta con el de Usurbil. Ambos vistieron la camiseta celeste de Astana siendo escuderos de Contador, y ambos han decidido retirarse del ciclismo profesional en esta última temporada, con cuatro triunfos a sus espaldas.

Su primera victoria le llegó a Paolo con casi 34 años. Arribaba el Giro a Macugnaga y Alberto Contador, enfundado en la maglia rosa, le concedía un triunfo en forma de gracias. Ya no compartían equipo, pero la amistad, el apoyo, y todas las ocasiones en que el italiano había trabajado para él en el pasado permanecían en la memoria y en el corazón del de Pinto. Poco después, se volvería a vivir la buena sintonía entre ambos, con Tiralongo colaborando con el español en la recordada etapa de Fuente Dé.

Con el tiempo, el italiano sumaría a su palmarés una victoria en el Giro del Trentino y otras dos en la Corsa Rosa. Su último triunfo llegaba en 2015. Pocos meses después, una dura caída en la Vuelta a España acabó con su enjuto rostro malherido, roto, ensangrentado. Mas su retirada supondría diezmar una escuadra que con la expulsión de Nibali se encontraba ya mermada. Y Paolo no sólo finalizó la etapa, sino que deseó continuar en carrera horas después, pese a los 40 puntos de sutura y las heridas que surcaban su cara.

Porque no se entiende el ciclismo sin sufrimiento, sin sacrificio. Porque ser ciclista es también caer, y levantarse sin importar el dolor. Bien lo sabe Adriano Malori. Apenas había comenzado la temporada 2016 cuando una terrible caída en el Tour de San Luis nos hizo temer lo peor. Vigente campeón de Italia contra el crono y subcampeón del mundo en aquel momento, un abrupto accidente truncó para siempre su ascendente trayectoria.

Especialista en la lucha contra el crono, lucen en su vitrina de trofeos tres campeonatos nacionales, y un buen número de victorias en escenarios de prestigio como el Tour de San Luis, la Vuelta a España o la Tirreno-Adriático.

Antes de tales éxitos, ya le había enseñado al mundo sus credenciales como contrarrelojista, proclamándose campeón europeo y del mundo sub-23. Con 24 años, y en su segunda participación en un mundial absoluto, Adriano conseguía el décimo puesto en Valkenburg, justo por detrás de Alberto Contador. Doce meses más tarde sería octavo en Florencia, y sexto en Ponferrada un año después. En 2015, sólo 9 segundos le privarían de la medalla de oro. Sería la última vez que pisara un pódium.

En enero de 2016, a menos de una semana de su 28 cumpleaños, un inesperado bache provocaba que el campeón italiano tuviera que iniciar una nueva batalla. Recuperar una vida normal, volver a caminar y pedalear se convirtieron entonces en sus objetivos más primarios. “Si quieres, puedes”, pensó Adriano. Y el italiano sufrió y trabajó interminables jornadas hasta vencer su lucha. Desafortunadamente, las secuelas del accidente impidieron que pudiera volver a competir con garantías, y el pasado 10 de julio anunció su retirada. “Antes soñaba con una medalla olímpica”, reconocía el parmesano. “Ahora sueño con ser feliz”.

Con Malori ausente, sería Manuel Quinziato quien se proclamaría en 2016 campeón de Italia contrarreloj. Madrileño de adopción, gran capitán de ruta, fiel gregario. Quinziato se despide del ciclismo tras 16 temporadas como profesional, con 5 medallas en campeonatos nacionales y dos etapas del Eneco Tour en su haber. Modélico en sus valores y compromiso como hombre de equipo, su despedida ejemplifica la honradez. Sin dorsal. Con un escueto mensaje. Sin baño de multitudes, ni público, ni aplausos.

Manuel Quinziato podría haber dicho adiós al ciclismo desde el pódium del Mundial de Bergen; y lucir en su despedida la plata lograda por BMC Racing Team en la crono por escuadras. En lugar de ello, cedió su plaza en la prueba a Tejay Van Garderen, pensando en el bien de su equipo, de quienes han sido su familia en las últimas seis temporadas. Ahora el italiano -doctor en Derecho-, seguirá ligado al ciclismo ejerciendo como agente, con el noble deseo, reconoce, de dejar un impacto positivo en la gente.

Imagen destacada: Movistar Team

Sprint Final, Virginia Barriuso (@Vicki_BT)

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