Philippe Gilbert obsesionado con la Milán San Remo y París Roubaix

Philippe Gilbert en este 2017 ha encendido de nuevo su mecha de ciclista; para ello el belga ponía rumbo al Quick-Step Floors. Abandonaba así el BMC, equipo al que estaba vinculado desde 2012, tras varias temporadas donde ha pasado desapercibido. El cambio de aires le ha sentado como anillo al dedo consiguiendo brillar durante toda la primavera culminando dicha parte de la temporada con el triunfo en el Tour de Flandes y Amstel Gold Race.

El Tour de Flandes era un gran objetivo para mí. Llevaba meses hablando de ello. Siempre soñé con ganarla. Fue un momento especial. No sólo por la victoria, sino por haberla conseguido corriendo para un equipo belga y vistiendo el maillot de campeón belga. Será un momento que recordaré siempre.

Viendo la gran primera parte del año realizada por Philippe Gilbert todo indicaba que el valón intentaría el gran doblete primaveral: Flandes-Roubaix. Con De Ronde en el bolsillo, sólo la París Roubaix y La Milán San Remo se interponían en su sueño de conseguir el póquer de Monumentos. Una semana más tarde, llegaba el Infierno del Norte y todo hacía indicar que Quick Step le daría vía libre al ver su gran estado de forma, algo que jamás llegaría. El equipo belga apostó por Tommeke como gran líder en su última cabalgada por los adoquines. Por ello Lefevere mandó a Gilbert a preparar las Árdenas, algo que el belga acepto a regaña dientes. 

Así pues, su intentona de lograr la victoria en la París-Roubaix pasó a 2018. Llegó la Amstel Gold Race y el belga logró ganarla con una lesión en el riñón incluida.

Volví dos semanas más tarde, y disputé la Amstel Gold Race, no supuse lo duro que sería el día en cuanto a la parte emocional se refiere. Si bien es cierto que tenía buenas piernas, todo se torció cuando se produjo la caída a falta de 100 kilómetros fue un momento muy duro. Lo primero que pensé es que mi temporada, habían terminado. Con ayuda del equipo conseguí alcanzar de nuevo al pelotón y colocarme delante justo antes de que la carrera explotara. Ganar después de todo eso y tras los 100 kilómetros más intensos de mi carrera, fue muy emocional y me vació de energía.

Ya estamos en 2018 y el belga sólo piensa en ganar en el Infierno del Norte y La Primavera para así completar el pleno de triunfos en los monumentos, lo que sería el logro más importante en su larga y exitosa trayectoria como ciclista. Así lo reconoce el propio corredor en una rueda de prensa concedida al diario Niuwsblad:

La primavera es mi parte favorita de la temporada, así que está claro que me voy a centrar en las clásicas. Todo el mundo sabe que sueño con ganar Milán-San Remo y París-Roubaix y completar mi palmarés con esos dos Monumentos que me faltan. Tenerlos como objetivo me motiva, pero no todo girará en torno a esas carreras ya que quiero ser competitivo en todas las clásicas”.


Fuente: Nieuwsblad

Imagen: Getty Images

Sprint Final. Diego Vos (@diegovos)

Diego Vos Trespalacios

@diegovos_ en twitter. Apasionado de este deporte, el ciclismo. Con grandes ilusiones y un camino por recorrer. Luchando por hacer grande este proyecto tan bonito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.