La Vuelta avanza hacia la normalidad en 2019

Este miércoles, bajo el templado invierno de la Comunitat Valenciana, se puso punto y final a la espera. La próxima edición de La Vuelta ya ha dado a conocer sus recorridos y se cierra así la ronda de presentaciones de las Grandes Vueltas. Será, como es costumbre, la última en disputarse, por lo que fue también la última en presentar su trazado. En un análisis rápido y global, se puede hablar de una Vuelta a España más equilibrada que en años anteriores, aunque es cierto que mantiene alguno de sus fallos.

No hubo sorpresas con la jornada inaugural, que cuenta con 18 kilómetros de crono por equipos en Torrevieja, mucho más promocional que decisivo en la devenir de la carrera. Las tres siguientes etapas no distan mucho de lo visto habitualmente, contando con dos llegadas donde los velocistas son los grandes favoritos (Alicante y El Puig), meintras la llegada en Calpe puede estar marcada por la inclusión de Puig Llorença -3.1 km al 8.8%- a falta de alrededor de 25 kilómetros.

Así, será el quinto día donde se vean las primeras batallas entre los teóricos favoritos al triunfo final, pues se deja atrás la Comunitat Valenciana para estrenar la ascensión al Observatorio de Javalambre -11.7 km al 7.5%-, con pendientes sostenidas que podrían abrir las primeras diferencias. Una vez entrados en calor, llegarán otros dos finales en alto tras etapas que se pueden calificar de media montaña, como son la novedosa Ares del Maestrat -6.1 km al 5.9%- y Mas de la Costa -3.2 km al 13.4%-, primer ‘murito’ de la carrera.

Ya en tierras catalanas, el lejano Montserrat -10.8 km al 5.1%- podría eliminar a los sprinters en la 8ª etapa, que tendrá su línea de meta en Igualada. Tras un nuevo traslado, Andorra volverá a tener protagonismo en la carrera, con una etapa inferior a 100 kilómetros, pero que cuenta con cinco puertos puntuables y un tramo llano de ‘sterrato’ entre Engolasters -5 km al 8.2%- y la subida final a Cortals d’Encamp -6 km al 8%-. Todo esto será seguido del primer día de descanso, del que se volverá con una quebrada crono de 38 kilómetros entre Jurançon y Pau.

El regreso al país organizador de la carrera se realizará un día después, uniendo la localidad vasco-francesa de Donapaleu y Urdax, con un final que recuerda mucho al de la soporifera etapa de 2016, aunque con el añadido de Otxondo -7.6 km al 4.2%- a 33 kilómetros de la llegada. Desde ahí, se pasará a una etapa con final en Bilbao, que pese a contar con El Vivero por una de sus vertientes -4.5 km al 7.4%-, tendrá en la ascensión a Arraiz -2.4 km al 11.5%- su punto decisivo antes del descenso hacia la capital vizcaína.

Dos años después de su estreno, Los Machucos -6.8 km al 8.7%- regresará a La Vuelta, esta vez tras una etapa de media montaña con relativa exigencia -dos puertos de 2ª y cuatro de 3ª-. Esto dará pie a una etapa de camino a Oviedo, antes de la pareja de finales en alto en territorio asturiano. En la primera, será el Santuario del Acebo -9.5 km al 8.1%- quien corone al vencedor tras pasar por Acebo, Comio y Pozo de las Mujeres Muertas. Un día más tarde, llegará el turno de La Cubilla -22.1 km al 5.4%-, precedida por las ascensiones a Mallecina, Cabruñana, Marabio y Cobertoria.

Pasado el segundo día de descanso, quedará tan solo cuatro días hábiles para mover el árbol, aunque el primero (Guadalajara) y el tercero (Toledo) apenas cuentan con terreno para marcar diferencias. Pese a ello, La Vuelta ha decidido apostar por dos etapas de montaña que permiten variantes tácticas, con una reedición por la sierra madrileña de la jornada final de 2015. Por otro lado, se estrena la llegada en la Plataforma de Gredos -8.3 km al 4.1%- si bien esa etapa estará marcada por el paso por Peña Negra -14.6 km al 5.9%- a poco más de una treintena de kilómetros de meta.

En definitiva, se aprecia una clara intención en endurecer todas aquellas etapas de montaña con puertos de paso de cierto prestigio, si bien es cierto que se vuelve a abusar con los finales en alto. Por otro lado, pese a que la distancia de la crono individual es irrisoria -no supera los 40 kilómetros-, se puede dar un punto a favor a la organización, pues será la más larga de las tres ‘Grandes Vueltas’. Por último, se pone punto y final a una tendencia creciente de finales en ‘muros’ sin función conocida, pues solamente Mas de la Costa puede entrar en este saco.


Fuentes: La Vuelta, Lasterketa Burua La Flamme Rouge y altimetrias.com

Imagen destacada: La Vuelta/Unipublic

Sprint Final. Eriz Fraile (@ErizFraile)

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