La hora de decir adiós

En silencio, casi sin darnos cuenta, ha llegado el final de la temporada ciclista: los corredores regresan con sus familias, los mecánicos recogen las herramientas, los masajistas pliegan sus camillas. El gran circo ciclista cierra por vacaciones. Muchos volverán en unos meses a rodar en el pelotón. Para otros, 2017 será su primer año como profesionales. También hay quienes no volverán a ponerse el dorsal, quienes no sólo concluyen una temporada, sino toda una vida dedicada a las dos ruedas. Vaya aquí nuestro pequeño homenaje a todos los que cuelgan la bici, a todos los que en este 2016 han dicho su adiós definitivo al ciclismo profesional.
Enorme, irremplazable, será de entre todos ellos el vacío que deje Fabian Cancellara con su retirada. Y es que el suizo del Trek-Segafredo, el capo del grupo, nunca fue uno más. Le recordaremos por sus arrancadas imposibles, por sus contrarrelojes perfectas, por su metro ochenta y seis de fibra diseñada para enfilar al pelotón en su labor de gregario, o para machacarlo cuando se lanzaba a por la victoria sobre el pavés. Pasarán a la historia sus duelos sobre los adoquines con Tom Boonen, en una lucha fratricida por coronarse como rey de las piedras. Junto a Fabian, se irán también sus siete Monumentos: una Milán-San Remo, tres Tour de Flandes, y tres Paris-Roubaix, que son tan solo un pedazo del prolífico palmarés de un ciclista de leyenda. Entre sus éxitos se incluyen además once etapas en grandes vueltas: ocho en el Tour, y tres en la Vuelta a España; doce campeonatos nacionales, una Tirreno-Adriático, una Vuelta a Suiza, tres E3 Harelbeke y otras tantas Strade Bianche; tres bronces y cuatro oros en Mundiales contrarreloj; una plata en ruta en las Olimpiadas de Pekín y dos oros olímpicos contra el crono, el primero en 2008, y el último ocho años después, en lo que fue, hace apenas tres meses, el broche perfecto para una trayectoria de infinitos quilates.
Han pasado ya diez años desde que Fabian Cancellara consiguiera su primer campeonato del mundo contrarreloj. Por aquel entonces, un joven de Nueva Gales del Sur, Australia, se presentaba a los mundiales con tan sólo 26 años y con la esperanza de conseguir su cuarto oro consecutivo en la disciplina. Sólo pudo ser octavo. Se trataba de Michael Rogers, otro de los nombres ilustres que han anunciado este año su retirada del ciclismo. Desde que Cancellara le sucediera como campeón del mundo, Rogers nunca conseguiría volver al pódium de un Mundial. No obstante, siguió cosechando triunfos importantes, como la Vuelta a Andalucía, el Tour de California, y ya en 2014, dos victorias en el Giro, y otro parcial en el Tour. Rogers, que desde 2013 formaba parte de la estructura del equipo Tinkoff, anunció en abril de este año que colgaba la bici. Una cardiopatía congénita así lo aconsejaba. “Todos los sueños llegan a su fin” – relataba el aussie en su emotiva carta de despedida. “Es el momento de que concluya el mío”.
También concluye este año, y también por problemas cardiacos, el sueño de Johan Vansummeren. El nombre del belga, hombre de equipo, luchador y constante, sonó con fuerza en 2014. Estaba en juego el Tour de Flandes cuando, de repente, un escalofrío recorrió nuestras espaldas. El violento choque de Vansummeren contra una espectadora nos hacía presagiar lo peor. Enmudecimos. La señora sufrió una parálisis irreversible como consecuencia de la colisión, mientras que el corredor del Ag2r La Mondiale, que entonces militaba en el Garmin, pudo reponerse del accidente y prorrogar hasta este año su trayectoria como profesional. Su mayor éxito como ciclista lo vivió en 2011, cuando logró vencer en solitario en la Paris-Roubaix. A diecinueve segundos del belga, llegaron a la línea de meta aquel año Fabian Cancellara y Maarten Tjallingii. Casualidad o no, ninguno de los que subieron al pódium en aquella edición del Infierno del Norte rodará en el pelotón el próximo año, pues Tjallingii, el veterano neerlandés del Lotto NL-Jumbo, también ha anunciado a los treinta y nueve años su retirada del ciclismo profesional.
Curiosamente, tres de los cinco Monumentos los ganaron en la temporada 2011 corredores que en 2016 han tomado la decisión de colgar la bici. Y es que tampoco se volverán a colocar el dorsal Matthew Goss (30) ni el suizo del IAM, Oliver Zaugg (35). Ambos, al igual que Vansummeren, conseguían hace cinco años sus mayores éxitos en el pelotón, venciendo, respectivamente, Milán-San Remo y el Giro de Lombardía. En el caso de Goss, su retirada extraña por prematura, mas prematura fue también toda su carrera. Ganador de la Paris-Bruselas con 22 años, vencedor de etapa en el Giro con 23, subcampeón del mundo y vencedor de Milán-San Remo con 24, el australiano del One Pro Cycling alega que sigue disfrutando de la bici, pero que le falta motivación para continuar siendo competitivo en el pelotón.
La lista de corredores que lo dejan este año continúa, siendo el Trek-Segafredo el equipo en el que se produce un mayor número de bajas por “jubilación”. Yaroslav Popovych, Ryder Hesjedal y Frank Schleck son los otros nombres que, al igual que Cancellara, no continuarán en la nueva formación de Alberto Contador.
Ryder Hesjedal deja el ciclismo a punto de cumplir 36 años. El niño que soñaba con ser jugador de baseball profesional, terminó por convertirse en un laureado mountain-biker, y en un gran corredor en ruta, después de ser reclutado en 2004 para reforzar el US Postal de Lance Armstrong tras la baja de Roberto Heras. Ganador de dos etapas de la Vuelta a España, y campeón canadiense contrarreloj, a Ryder le recordaremos por su forma valiente de interpretar el ciclismo, y por su mayor éxito, el conseguido en el Giro de 2012. Difícil es olvidar los dieciséis segundos de ventaja con que ganó aquella edición de la Corsa Rosa ante un contrariado Joaquim Rodríguez, rodando impotente por las calles de Milán en un pulso imposible contra el crono, contra Hesjedal, y contra sí mismo.
Popovych, co-equipier del canadiense en el Trek, también destacó desde joven, acumulando éxitos importantes en las categorías inferiores, como aquella Paris-Roubaix sub-23 de 2001, que venció por delante de corredores como Tom Boonen. Con 23 años, el ucraniano ya estaba llamado a dejar su huella en el pelotón, y lo demostró finalizando tercero en el Giro de 2003, siendo el mejor joven de aquella edición. También lo fue en el Tour de 2005, carrera en que un año después lograría una victoria parcial que añadir a su palmarés. Su labor como gregario de corredores que han marcado época, como Armstrong, Evans o Contador, no impidió que Popovych consiguiese otros éxitos importantes, como una etapa en París-Niza o la victoria en Volta a Cataluña. A partir de ahora, dejará de recibir instrucciones por el pinganillo para convertirse en director deportivo del Trek-Segafredo, donde volverá a coincidir con Alberto Contador, con quien ya compartió equipo en el Discovery-Channel y en Astana.
Su compañero Frank Schleck también deja atrás su etapa como ciclista, tras diecisiete temporadas como profesional. El del luxemburgués es un apellido con aroma a ciclismo. Su padre, Johny Schleck, fue corredor en los 70 de Ocaña; su hermano Andy parecía predestinado a hacer historia en este deporte, aunque la mala suerte y una grave lesión de rodilla provocaron su prematura retirada. Frank cuenta en su palmarés con dos etapas en el Tour y una en la Vuelta. También ha ganado la Vuelta a Luxemburgo, la Vuelta a Suiza o la Amstel Gold Race, pero su recuerdo más dulce, asegura, es el de verse junto a su hermano Andy en el pódium final de París, en aquella edición del Tour de 2011 que venció el australiano Cadel Evans.
Tres años después, los Campos Elíseos serían también testigos del momento más especial de Jean Christophe Péraud, que se retira a escasos meses de cumplir los cuarenta. Con 37 años, el corredor francés consiguió que sólo Vincenzo Nibali le superara en la clasificación general del Tour de Francia, en un año en que, en plena madurez, cosechó otros éxitos como el Criterium Internacional o una etapa del Tour del Mediterráneo. Antes de destacar sobre el asfalto, Péraud hizo lo propio como ingeniero y como mountain-biker, logrando varios títulos a nivel mundial y europeo, así como una plata olímpica, hasta que decidió en 2010 cambiar su bici de montaña por la de carretera, cuando ya tenía 33 años.
Otros compatriotas de Péraud que han anunciado su retirada son Sebastién Chavanel, hermano menor del también ciclista Sylvain Chavanel, y Pierrick Fédrigo, otrora campeón nacional en ruta, que cosechó en su larga trayectoria importantes victorias, como una etapa en Dauphiné Liberé y cuatro triunfos parciales en el Tour de Francia. También lo deja con tan solo 30 años Jérôme Coppel, al que recordaremos por su ajustada lucha con Jonathan Castroviejo en el Mundial CRI de Richmond, en que el reloj se decantó a favor del francés por tan solo 3 segundos, que dejaban al del Movistar con el amargo gusto de la presea de chocolate.
Otros jóvenes corredores que antes de cumplir la treintena dicen adiós a su etapa como profesionales son los ciclistas del Sunweb-Giant Caleb Fairly (29), Carter Jones (27) y Cheng Ji (29), conocido por ser el primer chino en participar en un Tour de Francia, el de 2014, en que acabaría como farolillo rojo. Se retira también Jesse Sergent (28) del Ag2R La Mondiale; Daniele Ratto (27), vencedor de etapa en la Vuelta a España, y Dominik Nerz, del Bora-Argon 18, que se despide a la misma edad que Ratto tras una corta carrera llena de caídas, dolores y problemas de salud.
También lo dejan esta temporada Yauheni Hutarovich (32), ganador de etapa en Vuelta España y Vuelta a Burgos; el ciclista del Orica-Bike Exchange Christian Meier (31); el estadounidense del Cannondale Phil Gaimon (30); el excorredor del Rabobank Grame Brown (37); el abnegado gregario Sylwester Szmyd (38), ganador de etapa en Dauphiné-Liberé, que puede presumir de haber finalizado las 23 grandes vueltas en que ha participado; y el neerlandés Johny Hoogerland (33), que se convirtió en icono del pundonor y arrojo de la profesión de ciclista, cuando, yendo en fuga en el Tour de 2011, un vehículo de carrera le arrolló precipitándole hacia una alambrada de espino, lo que no impidió que llegara a meta lleno de dolor, sangre y múltiples cortes, que requirieron más de treinta puntos de sutura.
No podemos olvidar tampoco a dos de los nuestros, Pablo Urtasun y Xabier Zandio, que también cuelgan la bici. A Pablo, el ex del Euskatel, le retira la falta de equipo; a Zandio, a sus 39 años, pero aún en plena forma, le retira el deseo de emprender una nueva vida junto a su familia.
Tras muchas líneas repasando los corredores que nos dejan, aún nos restan ciclistas por nombrar, rostros más anónimos, que no por menos conocidos, o por no haber podido brillar en la primera división del ciclismo mundial, son menos merecedores de nuestro respeto, de nuestro humilde homenaje, de nuestro recuerdo. Sea la edad, la salud, o el final de un contrato lo que les hace colgar la bici, a todos, tanto a los que hemos nombrado como a los que nos dejamos en el tintero; a los que ya han anunciado su retirada, o a los que lo hagan antes de empezar la nueva temporada; a todos les damos las gracias por sus años de entrega a un deporte único, y por ser, ya para siempre, parte del ciclismo y de su historia. Y es que, como bien decía Luis Pasamontes en una ocasión: “Me hice ciclista y siempre lo seré, nunca se deja de serlo. Por ello no entiendo el término retirada”.
Imagen: pinterest.com
Sprint Final, Virginia Barriuso (@Vicki_BT)

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