Hasta siempre, ciclismo (I)

Se detienen las voces, amaina la agitación. La imponente plaza mayor de Amberes aguarda en silencio un momento mágico. Miles de personas elevan sus manos hacia el cielo. Aplauden al unísono. Una vez. Otra. Y otra más. El nombre de Tom Boonen suena entonces a través de la megafonía, y el público estalla. Los aplausos y vítores envuelven al belga, mientras se dirige por última vez al escenario donde se presenta una carrera que ha dominado como pocos.

Faltan apenas unas horas para la disputa del Tour de Flandes. Y poco más de una semana para que dé sus últimas pedaladas como profesional. Será sobre el velódromo de Roubaix, tras recorrer por última vez el Infierno del Norte, que cuatro veces convirtió Tommeke en su particular paraíso. Genio de las piedras, coleccionista de adoquines. Esprinter, clasicómano. Historia viva del ciclismo.

Cinco meses después, Madrid se convierte en escenario de otra gran despedida: Alberto Contador dice adiós. Convencido, relajado. Feliz. Agradecido a quienes le han apoyado a lo largo de toda su carrera. A la multitud que le ha arropado desde las cunetas durante su última Vuelta a España. A los aficionados que le escoltan en Cibeles hasta el autobús del Trek, dándole las gracias por su ciclismo. Pidiéndole que su reciente victoria en L’Angliru no sea la última de sus conquistas. Rogándole que se quede un año más.

Dominadores de una época, Tom y Alberto compartieron pelotón sin rivalizar, brillando cada uno en su particular feudo. Hace más de una década, en 2005, Tom Boonen conseguía su primer doblete Flandes-Roubaix, que repetiría siete temporadas después. Ese mismo año levantaba los brazos en el madrileño Paseo de la Castellana, convirtiéndose en campeón del mundo. Era su trigésimo sexta victoria como profesional. Estaba a punto de cumplir 25 años, y ya formaba parte del Olimpo ciclista.

El belga atesora un palmarés con más de 130 victorias. Relevo generacional de su paisano Johan Museeuw, nadie supera sus 4 Paris-Roubaix, sus 3 Tours de Flandes, sus 5 E3-Harelbeke ni sus 3 Gante-Wevelgem. Éxitos y carisma. Más que un ciclista. Ídolo. Leyenda.

Los triunfos de Alberto Contador se forjaron sobre otros campos de batalla, lejos de llegadas masivas y carreteras adoquinadas. En 2007, mientras Tom Boonen conseguía el maillot verde y sus dos últimos parciales en el Tour de Francia, Alberto Contador lograba su primera Grande Boucle; la primera de sus 7 grandes vueltas. Poco después, y con sólo 26 años, se convertía en el único español ganador de Giro, Tour y Vuelta, digno poseedor de la triple corona.

Nacido para marcar época en las rondas por etapas. Luchador, ambicioso, atrevido. Portador de las ilusiones de aquellos que crecieron con Induráin, y que maduraron esperando que alguien irreemplazable como el navarro tuviera un digno heredero. Desde que conquistara su primer Tour, se sucedieron seis años en los que subió al primer escalón del pódium de alguna de las 3 grandes.

No sin polémica, sería posteriormente desposeído del Tour 2010 y del Giro 2011. 3 Vueltas a España, 2 Giros y 2 Tours; 9 parciales en grandes vueltas, dos París-Niza, 4 Itzulias, una Milán-Turín, la Route du Sud, una Vuelta a Burgos o la Tirreno-Adriático son sólo algunas de las muescas de su revólver.

Junto a él, cuelga también la bici su compañero y amigo Jesús Hernández, que tras una temporada difícil en el Tinkoff dilató la decisión de su retirada alentado por Contador. “Quiero que estés conmigo y nos retiremos juntos”, le pidió el pinteño. Y Jesús, fiel a Alberto, le siguió al Trek-Segafredo y seguirá junto a él como director en el proyecto deportivo de la Fundación Contador.

Las de Jesús y Alberto no serán las únicas bajas españolas en la nómina de Trek, pues Haimar Zubeldia también se despide del ciclismo. Buen líder, entregado gregario. En San Sebastián; con el número 1 en su dorsal, en la carrera de casa. Así dejaba la bici Haimar a sus 40 años, tras media vida dando pedales como profesional. Lejos queda la Vuelta a España del año 2000, cuando vistiendo los colores del Euskatel conseguía en su debut en una grande el primero de sus seis top 10 en las rondas de tres semanas.

Los otros cinco llegarían en el Tour de Francia, competición en la que participó en dieciséis ocasiones. “Veinte años de pocas palabras y muchos sentimientos”. Así define Zubeldia su larga carrera. Trayectoria de exiguas victorias y mucha presencia en las grandes vueltas, compartiendo pedaladas y equipos con corredores que han marcado varias épocas.

Hasta aquí la primera entrega de nuestro homenaje a los ciclistas que este año cuelgan la bicicleta.

Imagen destacada: Belga

Sprint Final, Virginia Barriuso (@Vicki_BT)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.