¿Ha servido para algo la reducción de corredores?

El Tour de France -para los hombres- y el Giro Rosa -para las mujeres- son el verdadero termómetro de las decisiones adoptadas por la UCI. Todo lo que pueda pasar antes o después de esas carreras se puede convertir en irrelevante si las decisiones han funcionado, o no, en esas grandes competiciones. Una de las medidas más polémicas fue la reducción de corredores por carrera principalmente para aumentar la seguridad, un motivo que se se puede analizar sobre todo en las primeras etapas más nerviosas. El otro motivo, que es el de mayor descontrol y espectáculo, es mucho más subjetivo.

Como ya comentamos hace unos días, en el Giro Rosa ha habido más caídas de lo recomendable llegando a tener algunas favoritas más de 3 minutos perdidos respecto a otras favoritas en las primeras etapas llanas (teniendo en cuenta la crono por equipos inicial). El año pasado comenzaron 3 corredoras más (168) por lo que la norma no ha tenido influencia en esta carrera ya que no existen precedentes recientes con muchas más ciclistas. Incluso, con una edición con menos ciclistas como la del 2016 -137- hubo 12 abandonos antes de la temida 5ª etapa con el Mortirolo. Este año 16 abandonos, tras 5 etapas con 38 corredoras más.

Es en el Tour de Francia donde se pueden sacar las mayores conclusiones. De 198 corredores -en la edición del 2017 fueron 196 tras los abandonos iniciales en el prólogo de Alejandro Valverde (Movistar) y Ion Izagirre (Bahrain-Merida)- a 176, es una diferencia significante de ciclistas. ¿Ha servido para aumentar la seguridad? Ahora lo analizaremos, aún a sabiendas que las circunstancias siempre son diferentes.

Como es habitual, estas caídas numerosas se producen en los primeros días donde las fuerzas aún están intactas y vamos a usar como referencia las primeras 7 etapas (primer tercio de la carrera), hasta la etapa del viernes. En esas primeras etapas del 2017 se produjeron tres abandonos; en 2016, aun se mantenían los 198 que iniciaron la carrera; en 2015, tras una neutralización de la 5ª etapa por falta de ambulancias, “solo” hubo 12 abandonos; en 2014 también hubo otros 12 abandonos… aunque teniendo en cuenta que 5 de ellos fueron producidos por una etapa adoquinada.

En este 2018 hemos tenido 6 retiradas en 7 etapas… haciendo una media con las últimas ediciones tampoco parece una diferencia significativa. De los seis abandonos cuatro han sido debidos a caídas: Luis León Sánchez (Astana) con el codo izquierdo roto y cuatro costillas fracturadas -caída a falta de 40 km en la etapa 2-; Axel Domont (Ag2r La Mondiale) con fractura de la clavícula derecha y Tiesj Benoot (Lotto Soudal) con heridas en la cara y una luxación en el hombro -caída a falta de 6 km en la etapa 4-; y Robert Kiserlovski (Katusha-Alpecin) -caída en los primeros kilómetros de la etapa 5-. Tsgabu Grmay (Trek Segrafredo) y Michael Matthews (Sunweb) han abandonado, en principio, debido a enfermedades comunes.

Y no solo ha habido caídas que han provocado abandonos, en la primera etapa solo 63 llegaron con el mismo tiempo debido a caídas en los kilómetros finales y muchos favoritos perdieron tiempo. Alguno de ellos, como Chris Froome (Sky), saliendo milagrosamente indemne tras rozar un bolardo. Además, Lawson Craddock (EF-Drapac) aún se mantiene en carrera con una fractura de clavícula producida a 100 km de la finalización de dicha etapa.

El hueco en cabeza del pelotón es igual de reducido haya 200 o 170  corredores, pues todos no caben. Si hay un hueco todos lo querrán coger y más en el Tour y aunque no lo haya también querrán estar ahí. La decisión está tomada, pero de momento no parece que haya sido muy relevante en estos primeros días. El examen definitivo se produjo en la etapa adoquinada de ayer, terminando con los abandonos de José Joaquín Rojas (Movistar) con traumatismo en el hombro y Richie Porte (BMC) con clávicula rota y un sin fin de caídas de diversa consideración.

Hay que aclarar que Tony Martin (Katusha) no tomó la salida debido a una fractura de vertebras producida el día anterior. Pero además, esa etapa adoquinada tampoco se caracterizó por ser muy competida a pesar de la reducción de corredores. Ahora solo nos quedará examinar el posible espectáculo en la montaña. Los equipos potentes con un corredor menos podrán dominar menos pero los demás también tendrán también carencias para trabajar y buscar movimientos tácticos.

Como hemos dicho,  la decisión ya está tomada y a falta de un “espectáculo jamás visto en los últimos años del Tour” -que con Chris Froome (Sky) con el cansancio del Giro d’Italia, hay alicientes para intentarlo de todas las formas posibles- de momento ha sido un cambio más estético y económico que útil.


Imagen destacada: Getty Images

Sprint Final, Ibai Lara (@ibai_lara@ibai_lara)

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