¿Fue excesivamente duro el Cto. España Élite-Sub23 Féminas?

Una carrera profesional en la que acaban 29 corredoras y su media es de 30,3 km/h son datos que dan a entender que algo extraño ha pasado. El Campeonato de España Élite-Sub23 Féminas acabó casi con 30 minutos de retraso sobre el peor de los horarios previstos que preveía una media de 36 km/h. Lo que da a entender que en caso de haberse respetado el horario el número de abandonos habría sido incluso superior (comenzaron 80 corredoras).

El circuito: de 116 kilómetros, más de 2. 000 metros de desnivel positivo acumulado y 5 altos que podrían considerarse puntuables de 3ª categoría (Masia Matella -5,5 al 4% en el km 35,6- y un doble paso por Font d’Ensegures -5,8% al 4,6%; en los km 62,6 y 106,9- y Culla -2,1 al 6,1% en los km 69 y en la llegada-) era duro, pero tampoco de una dureza exagerada. En algunas pruebas montañosas de la Copa de España hemos visto carreras de similar dureza e incluso en algunas etapas de la Setmana Ciclista Valenciana y en la Durango-Emakumeen Saria (pruebas UCI, pero de la menor categoría con predominio de equipos y ciclistas locales) también son duras pero suelen acaban mas ciclistas nacionales con una media de velocidad mayor. Entonces… ¿que pasó realmente?

Si hacemos memoria la superioridad del Movistar hizo que en la primera prueba de la Copa de España que era prácticamente llana seleccionase la carrera en los primeros repechos. Luego bajaron el ritmo para más tarde arrancar Mavi García y ganar fácilmente la prueba.

En este campeonato nacional Sandra Alonso reventó ante el empuje de Eider Merino y Gloria Rodríguez hasta el punto de abandonar cuando tenía seguro el título sub-23 de haber aguantado a rueda. En la carrera vimos claramente como el equipo telefónico “ralentizaba” la prueba en el pelotón poniendo a todas sus integrantes delante del grupo y solo los durísimos ataques a la desesperada de Ane Santesteban (Alé Cipollini) y Sheyla Gutiérrez (Cylance) aceleraban el ritmo.

Ataques de Ane y Sheyla sostenidos, constantes y a gran velocidad que hacían reventar a más de una provocando su abandono (como pasó con la mencionada Sandra Alonso que iba en cabeza) pasando de poca velocidad a un esfuerzo límite, por lo que la velocidad media era baja pero esos esfuerzos se pagaban sobremanera. A destacar las ganas del DC Ride-Vektor que era el único equipo que puntualmente tiraba del pelotón cuando este se reagrupaba, de hecho fue el segundo que con mas corredoras acabó -junto con el Bizkaia Durango-Euskadi Murias- con 4. El Bizkaia Durango-Euskadi Murias utilizó la táctica de aguantar e ir a rueda y les salió bien, con Cristina Martínez haciéndose con el título sub-23 por delante de Alba Teruel (Movistar).

El nivel medio del ciclismo femenino español es el que es y tampoco nos deberían sorprender ciertas cosas: las ciclistas del Movistar; Ane Santesteban (Alé Cipollini); Sheyla Gutiérrez (Cylance); Crístina Martinez, Lucia González y Yessica Pérez (Bizkaia Durango-Euskadi Murias); y la ciclocrosista Aída Nuño (Río Miera) son las únicas capaces que aguantar a pocos metros esos ataques sostenidos a gran ritmo comenzando casi de parado y así se demostró. Solo faltó en ese “grupo de favoritas” Lourdes Oyarbide que salía de su lesión. Si hubiese sido una prueba más llana quizás las hermanas Irene y Ane Usabiaga (Eustrak) y Ainara Elbusto (DC Ride-Vektor) podrían haber aguantado más delante, pero hasta ahí. Si las dos pistards del Eustrak acabaron la prueba se puede decir que no fue una carera tan dura en cuanto al recorrido.

Visto lo ocurrido quizás haya que volver a que el campeonato sea por selecciones autonómicas. Ya no por la cuantía económica que algunos equipos humildes tienen que sufragar para que sus ciclistas acudan, sino principalmente para aumentar la competitividad. En ese contexto con la fuga hecha no habría sido descartable una unión de Asturias (Aida Nuño, Nerea Nuño, Alicia González, Lucía González…) y Comunitat Valenciana (Sofia Rodriguez, Alba Teruel, Cristina Martinez…) con Sheyla Gutiérrez (La Rioja) y Mavi García (Baleares) para aumentar el ritmo y llevar la carrera más rápida pero a un ritmo “moderado” en la que muchas ciclistas pueden aguantar al no ser excesivamente rápido, para “jugárselo” todo en los últimos kilómetros.

Aunque seguramente eso dependa de los intereses de Movistar, y si ellos no quieren seguiremos viendo unos campeonatos similares en los próximos años, incluyendo pruebas de la Copa de España donde acudan muchas de sus ciclistas: gran velocidad de manera puntual para romper la carrera y luego decidir quien gana la carrera ralentizando/controlando el ritmo del grupo perseguidor.


Imagen destacada: Bizkaia Durango-Euskadi Murias

Sprint Final, Ibai Lara (@ibai_lara@ibai_lara)

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