¿Es esta la Vuelta al País Vasco que queremos para atraer patrocinadores?

Ya lo avisabamos cuando anunciamos que esta Vuelta al País Vasco sería excesivamente blanda para lo que nos tienen acostumbrados (de rondar los 30 altos puntuables a no llegar ni a 20, y con finales de etapa fáciles para los profesionales). Pero no solo eso, si no que parece ser que el trazado está hecho así a propósito quizás buscando que Eibar tenga un protagonismo relevante en la carrera, como los últimos años pero aún más exagerado.

Los hechos nos dan la razón. Si bien es cierto los corredores siempre tienen la última palabra y si quisiesen cualquier recorrido se puede hacer duro, al final hay que poner de las dos partes. En este caso, si hubiese habido lucha el mérito habría sido de los corredores y no del organizador que aprueba estos recorridos. 31 corredores en 3 segundos después de 4 etapas es indigno para esta carrera, incluso para la mayoría de pruebas por etapas. En la edición del 2008, que también fue comentada por su poca dureza, había 23 corredores en 8 segundos y el 31º estaba a 15.

Y lo de los 3 segundos casi es una anécdota, ya que como se ha visto han sido etapas claras para un sprint en las que la falta de equipos para organizarse han propiciado que David de la Cruz y Roglic llegasen con unos metros de ventaja aprovechando el callejeo de las ciudades. Puede que sea casualidad, o no, pero hace un par de años que la UCI relegó dentro de su nuevo sistema de puntuación mundial a la Vuelta al País Vasco.

Dentro de las carreras WorldTour se encuentra en el mismo escalón que el Eneco Tour, Tour de Polonia y Volta a Catalunya. El resto de carreras por etapas de una semana, excepto las nuevas, se encuentran al mismo nivel que los monumentos y las clásicas canadienses. ¿es la Vuelta al País Vasco menos atractiva que el Tour Down Under? Quizás económicamente y políticamente sí pero que menos que no lo sea en cuanto al recorrido. Si no se destaca en nada es más difícil tener apoyos que sustenten a largo plazo la carrera.

Hemos podido leer y escuchar que el recorrido lo condicionan los ayuntamientos que ponen dinero para financiar etapas. Totalmente cierto. Pero también es cierto que en una comunidad pequeña como es el País Vasco es fácil encontrar un puerto duro cerca de meta. Incluso Vitoria, que podría ser la capital algo más conflictiva en ese aspecto tiene a Urkiola (en el norte) y Herrera (en el sur) a 30 km; incluso Salinas de Leniz está a 20 km de la capital alavesa.

Admitiendo que la primera etapa pueda ser llana, a partir de ahí sirvan estos ejemplos para la etapa de Elciego. No es que sea dureza exagerada pero la etapa ya tiene más alicientes para que algún caza-etapas salte en busca de la victoria parcial.

111 222

Un circuito de 50 km con Herrera y Rivas de Tereso en un sentido u otro.

Lo dicho. Seguramente no pasaría nada, pero al menos se intentaría por parte del organizador hacer algo y buscar algún aliciente para que la gente vea la etapa más de 10 minutos. Para la etapa con final en San Sebastián es mucho más evidente que sin aumentar excesivamente la dureza pero poniendo el tradicional doble paso por Aia antes de Mendizorrotz -que se enlazan perfectamente-, la etapa habría cambiado totalmente.

En Bilbao también las opciones eran innumerables. Por algo a la capital vizcaína la llaman El Botxo (que en euskera significa “hoyo”): por estar entre montañas. Que la primera entrada a Bilbao no se hubiese hecho por el Vivero o por alguna otra subida dura de la zona está hecho a propósito, a saber porqué. Tras la última subida a El Vivero se podría descender hacia Lezama para allí dirigirse hacia algunos de los muros que suben a la misma zona -el más cercano el que sube al barrio de San Antolín-.

muro

El Vivero por San Antolín-Artxanda, uno de los muros que rodean Bilbao.

Si se entrase por la margen izquierda de la ría además tendríamos el puerto inédito de Argalario (8.7 km al 6.1%; máx. 16%) cerca con sus multiples posibilidades y más cerca de Bilbao además los muros de San Justo-Larraskitu desde Rekalde (1.5 km al 10%; máx. 22%), Kobetamendi por Masustegi (1.5 km al 9.6%; máx. 20%) o Santa Águeda desde Kastrexana (1.1 km al 15.3%; máx. 21%) entre otros.

En Eibar es en la única etapa donde sí que buscan dureza, tampoco excesiva para los profesionales, pero la buscan. Aunque el kilometraje escaso de 140 km es un déficit para que las diferencias puedan ser mayores. La no inclusión de Azurki como aliciente lejos de meta es un poco incomprensible, aunque tampoco se echa de menos al introducirse Arrate por la vertiente de Matsaria -aunque esta vez al ser el último puerto han sido 15-20 minutos de “espectáculo” y ya está-. Que la crono vuelva a ser el último día, quizás por temas de circulación, es casi lo de menos con un recorrido así en los que de todas las maneras posibles se decidirá en los 3 km de Matsaria de hoy y en la mencionada crono.

En conclusión, si se sigue está tendencia, parece que intencionada, se corre el peligro de que la carrera desaparezca y se convierta en una Subida a Arrate, mucho más fácil de organizar y financiar. Desde luego que atraer así a patrocinadores es muy difícil ya que apenas les ofreces 10-15 minutos diarios de promoción.

Fuente: Cronoescalada, ProCyclingStats y Altimetrias.net

Imagen destacada: Tim de Waele/TDWSport.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.