Declaraciones Milán-San Remo 2017

292 kilómetros no bastaron para seleccionar a los ciclistas y hacer que llegaran en cuenta gotas. Ya lo decía Óscar Freire en el día de ayer; “La Milán-San Remo es una carrera que puedes perder en cualquier kilómetro, pero que ganas en los últimos metros” y así ha ocurrido en el día de hoy. Numerosos fueron los ciclistas que perdieron sus oportunidades a lo largo de la odisea entre Milán y San Remo, donde se situaba la salida, y la meta respectivamente. Fue en el Poggio, tras el duro ataque de Peter Sagan, cuando sólo 3 ciclistas, de 195 que han acabado la carrera, los que se quedaron con la papeleta de poder ganar la carrera. Finalmente, fueron centímetros los que separaron la gloria, del fracaso.

La gloria se la llevó un polaco inteligente y con fuerzas, por no hablar de la planta que lleva sobre la bicicleta, de las más bonitas del pelotón. Michal Kwiatkowski celebraba, ya bajado de la bici, su triunfo en el primer monumento del año. Lo celebraba anonadado al darse cuenta que lo había ganado ante un poderoso Peter Sagan y un francés on fire; Julian Alaphilippe. Así respondía Kwiatkowski a las preguntas que se le hicieron cuando le preguntaron acerca del ataque de Sagan;

No esperaba que Sagan atacara en el Poggio, y después de que lo hiciera, esperaba que nos cazaran y llegar a un sprint en grupo. Sorprendentemente,  mantuvimos buena velocidad y llegamos a meta los tres”.

Un terceto que se jugó la victoria al sprint. Así lo narra el polaco:

Me concentré sólo en mi sprint, no puedo creer que haya ganado a Sagan

El fracaso se lo llevó esta vez el Campeón del Mundo, Peter Sagan. Un ciclista que reconocía que prefería brindar espectáculo a los resultados, algo que también declaró Contador hace unas semanas. Algo les habrán inculcado en Tinkoff para que piensen eso:

“El resultado no es lo que importa, lo que sí es importante es dar espectáculo”.

En cuanto a la propia carrera, Sagan reconoce haberlo dado todo y nos explica cómo vivió el final de este primer monumento de la temporada:

“Di todo lo que tenía. Mi equipo hizo todo perfecto hasta llegar al Poggio, me dejaron en muy buena posición y es de agradecer. Menos mal que no nos caíamos, esto era algo muy importante. Ya en el Poggio, ataqué de forma instintiva, no lo tenía en mente. Cuando lo hice, vi que me iba sólo pero después se uniero Kwiato y Alaphilippe. Descendimos hasta meta rápido y entramos en la línea de meta solos. Es algo especial para mi”.

Nos sorprendió ver que al ataque de Peter Sagan no salía el belga Greg Van Avermaet, un ciclista que suele estar atento a cualquier movimiento del eslovaco en los kilómetros finales de la etapa pero que, a pesar de eso, le pilló mal colocado y cuando reaccionó ya era demasiado tarde.

“Tengo la sensación de que tenía buenas piernas y que podría haberme podido marchar con ellos, pero ya en el inicio de la subida estaba mal colocado. Empecé el Poggio demasiado lejos de la cabeza y si te encuentras en esa situación, sabes que has perdido la carrera, pese a ello, llegué a la cima en cuarta posición, pero para entonces ellos ya habían abierto demasiado hueco”.

Así fue cómo se le esfumó la posibilidad de alzar los brazos en San Remo. El belga no pudo salir al ataque de Sagan y, una vez coronado el Poggio, poco más pudo hacer al no tener más que un sólo compañero. El líder del BMC se vio con la impotencia de que la victoria se le escapaba por metro descendido por el Poggio. Así es el ciclismo; unas veces se gana, y otras se pierde.


Fuente; web de los equipos

Imagen: Milán-San Remo

Sprint Final. Diego Vos (@diegovos_)

Diego Vos Trespalacios

@diegovos_ en twitter. Apasionado de este deporte, el ciclismo. Con grandes ilusiones y un camino por recorrer. Luchando por hacer grande este proyecto tan bonito.

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