Adrien Niyonshuti, el ciclista que sobrevivió al Genocidio de Ruanda

Muchos se preguntarán que hacía Adrien Niyonshuti en un equipo WorldTour. Es cierto que el Dimension Data tiene una “cuota africana” pero él era algo más. Él es un símbolo de Ruanda y de parte de África al sobrevivir al Genocidio de Ruanda de 1994 en el que murieron sus 6 hermanos. Y hablamos en pasado porque no está clara su continuidad en una estructura cada vez mas profesionalizada.

Niyonshuti ganó el último Tour de Ruanda que era amateur, en 2008, antes que este ascendiese al UCI Africa Tour en 2009 en la categoría 2.2. En ese 2009 ya dentro del MTN Cycling (predecesor del actual Dimension Data) fue tercero en dicha prueba ya con status profesional teniendo que “luchar” contra marroquíes con mucha más experiencia y dominadores en estas pruebas africanas internacionales.

Su historia deportiva no destacaría más que la de muchos africanos si no fuese por su trayectoria personal. En 1994 con 7 años se salvó de los asesinos del grupo étnico Hutu que fueron a su pueblo, pero 6 de sus hermanos fueron asesinados y casi 60 miembros de su familia política también fueron asesinadas. El 75% de los Tutsis fueron asesinados en pocos días, aproximadamente unas 800.000 personas. Milagrosamente se escapó con su madre y su padre, viviendo de desechos del campo. Casi mueren de hambre antes de que llegara ayuda del ejército Tutsi de los vecinos de Uganda.

Hace unos años en declaraciones a CNN dijo lo siguiente:

El recuerdo del genocidio es una época muy difícil para mí y para muchas personas en Ruanda. El ciclismo me da la oportunidad de alejarme de mi pasado y realmente enfocarme en lo que quiero hacer.

La vida de Niyonshuti cambió cuando lo vio un trío de ciclistas internacionales que fueron a Ruanda para ayudar con una carrera local: Jonathan Boyer, Tom Ritchey y Thomas Frischknecht. Todos observaron el talento natural de Niyonshuti y estuvieron de acuerdo en darle una oportunidad. Boyer regresó, habiendo asegurado algunos fondos en Estados Unidos y con el apoyo del organismo que dirige el ciclismo a nivel mundial, la Unión Ciclista Internacional (UCI). Su objetivo era formar la Selección de Ruanda, con sede en Ruhengeri, y probó las capacidades físicas de los jóvenes ciclistas. Como esperaban Niyonshuti sobresalió por encima de los demás.

Sin embargo, Niyonshuti y sus compañeros de equipo estaban preocupados de que Boyer y los otros les abandonaran a la larga como ha pasado con otros proyectos deportivos similares al no poder rentabilizar económicamente la inversión o al acabarse los “fondos de ayuda” para ese proyecto. En un país como Ruanda estaban muy acostumbrados a los proyectos de ayuda que duraban unos seis meses y después se iban. Pero Boyer se quedó ayudando a Niyonshuti a alcanzar su potencial en un equipo profesional.

La progresión de Niyonshuti se quedó estancada ante la aparición de corredores eritreos que empezaron a dominar las carreras africanas junto a los marroquíes pero también le perjudicó la subida de nivel de su equipo que le imposibilitaron correr carreras de su nivel para obtener puntos UCI. Ante la dificultad de obtener plaza olímpica en ciclismo en ruta (Ruanda era de los peores países africanos y solo él tenía opciones de puntuar) lo probó en el BTT, donde ya tenía experiencia de las escarpadas carreteras y pruebas de su país, y consiguió dicha plaza al acabar 4.º en los Campeonatos Africanos de BTT. Sueño cumplido. Acabó 39.ª en la prueba BTT de Londres -de los 50 que participaron y 40 que acabaron- pero lo más importante e icónico fue que fue el abanderado olímpico de su país.

La historia desde la creación del proyecto en 2006 hasta las Olimpiadas de Londres fue narrada en el documental llamado Rising from Ashes (“Alzarse de las cenizas”) que vio la luz en 2012. En el que además del proyecto deportivo hacía hincapié en como los promotores del proyecto tuvieron que luchar con los traumas de niños huérfanos y analfabetos y en el peor de los casos que habían presenciado asesinatos, violaciones… En 2015 se publicó otro libro llamado la “La tierra de las segundas oportunidades-El Imposible ascenso del equipo ciclista de Ruanda” de temática similar.

Niyonshuti en 2013, lo que debía ser su debut en categoría Profesional Continental al ascender su equipo a esa categoría, tuvo una embolia pulmonar que a punto estuvo de obligarle a dejar la bicicleta pero 7 meses después pudo volver a competir. En 2014 y 2015 corrió con normalidad sin resultados destacados pero sin desentonar demasiado ante un pelotón totalmente profesional, fuera de África su mejor resultado fue un 36.º en el Tour de Turquía 2015.

En 2016 dio un paso más y el Team Dimension Data subió a categoría WorldTour convirtiéndose en el primer ruandés en esa categoría. Por si fuera poco desde el 2014 Ruanda comenzó a situarse entre los 5 mejores países del UCI Africa Tour, gracias al trabajo realizado que se impulsó por la academia de ciclismo creada por Adrien en 2013, por lo que obtuvo plaza para la prueba en ruta de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Doble olímpico en dos modalidades de ciclismo diferentes. Esta vez no acabó la dura prueba en la que solo acabaron 65 de los 144 participantes.

Además, gracias a ese trabajo desde ese 2014 Ruanda ya empezó a dominar su carrera local de categoría UCI -el Tour de Ruanda- por delante de eritreos, marroquíes, sudafricanos… De ahí que puedan obtener puntos UCI para mundiales u olimpiadas.

En Ruanda el muro de Kigali empieza ser conocido con las cunetas llenas de aficionados, lo que significa que el ciclismo se ha convertido en un deporte importantísimo en su país. Además, sus organizadores se plantean que en 2019 esta vuelta pueda ascender a la categoría 2.1 (como la Tropicale Amissa Bongo) e incluso tenga edición femenina. Valens Ndayisenga -ganador en 2014 y 2016- o el último ganador hace unos días, Joseph Areruya, podrían ser los nuevos Niyonshuti con una formación mas profesionalizada y sin el trauma de haber vivido, además de la pobreza, un genocidio.

Volviendo a Adrien sus mejores resultados en 2016 y 2017 los obtuvo en el Tour de Langkawi (29.º y 26.º) resultados aceptables para un equipo de menor categoría pero quizás insuficientes para un todopoderoso Dimension Data que había firmado a corredores como Mark Cavendish. Un 114.º en el Tour de Romandía 2016 y 101.º en la Clásica de San Sebastián 2016 como mejores resultados en pruebas WorldTour se antojaban mas que insuficientes para continuar en la escuadra sudafricana. En 2016 obtuvo la renovación de última hora pero en este 2017 lo tiene aún mas difícil.

Seguramente no falte mucho para conocer el futuro de Adrien. Lo que si es seguro es que la historia del ciclismo en Ruanda y en el África Negra tiene un nombre importante: Adrien Niyonshuti. Sin él gran parte del crecimiento y afición del ciclismo en ese lugar habría sido imposible.

Fuente: CNN y Wikipedia
Imagen destacada: David Parry

Sprint Final. Ibai Lara (@ibai_lara)

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